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A la izquierda, el salón del piano con las telas y tapicerías
inglesas y una alfombra de la Real Fábrica, el piano es antiguo. Arriba, de
izquierda a derecha, la puerta de entrada de la Casa de Carmona. Esta parte del
edificio fue añadida en el siglo XVII. Al fondo, se parecía el color
característico de su fachada: un granate muy fuerte que se obtiene al mezclar
cal viva y pigmentos naturales. El patio central, típico de los palacios
mudéjares, con tres de sus galerías laterales porticadas y la restante
descubierta.
En sus orígenes fue el Palacio de los
Lasso de la Vega. Construido su mayor parte en pleno siglo XVI, sobre anteriores
edificaciones mudéjares y sometido a continuas reformas, hoy conserva todo su
esplendor arquitectónico y artístico, su rica personalidad de estilos y épocas:
desde el árabe hasta el renacentista. La planta irregular y de casi 1.500 metros
cuadrados, está dividida en tres niveles. Pasadizos, escaleras, recovecos
distribuyen todas las estancias alrededor de un patio central porticado en tres
de sus laterales y con una terraza descubierta en el cuarto. Marta Medina y
Alfonso Seoane, sus actuales dueños, han acometido las últimas reformas de este
hermoso edificio, reservando una gran parte del mismo para residencia privada,
la que correspondía con el antiguo salón de baile, y la restante como un pequeño
y acogedor hotel. Una pensada distribución, donde Marta ha contado con la ayuda
de Mario Connío, y una idea muy definida de cómo debía ser la decoración han
dado vida a este magnífico enclave. Así, encontramos una equilibrada mezcla
entre lo efímero de las modas (la pintura de las paredes, las tapicerías...) y
lo clásico y perdurable (las estructuras y elementos arquitectónicos de esta
construcción). Todo lo que no se ha podido conservar o restaurar reproduce
fielmente los modelos originales: el suelo de barro; los artesonados de estilo
mudéjar; la pintura de la fachada donde se mezcla la cal viva y los pigmentos
naturales, según costumbre de hace siglos; el mobiliario y las alfombras
antiguas, de la Real Fábrica, etc., hasta la piscina, situada en un patio posterior,
se asemeja a las típicas albercas. Como en muchas casas andaluzas, la
distribución viene determinada por las estaciones del año: vivienda de verano,
en la planta baja, y la de invierno, en la primera o zona noble.
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