CARMONA.- "Si los conquistadores españoles se hubieran hospedado en la Casa de Carmona nunca se
hubieran ido a descubrir California", dejó escrito el huésped en el libro de visitas en el otoño de 1997.
Si aquel cliente, volviera ahora, encontraría en la fachada una refulgente estrella dorada, un lucero
metafórico que iluminará la nueva etapa del establecimiento.
Desde mediados de diciembre, el hotel Casa de Carmona luce el marchamo que le acredita como socio de
Relais & Chateaux, una prestigiosa asociación que agrupa bajo su sello a 459 establecimientos repartidos
por 50 países del mundo. El hotel carmonense, además, se convierte en el único representante de la hostelería
andaluza y en uno de los 24 españoles.
Al tercer intento, Casa de Carmona -de cinco estrellas y en funcionamiento desde 1991- ha conseguido
ingresar en este selecto club, tras acreditar su nivel en la cocina, el servicio y el mantenimiento.
Aún le queda margen para mejorar, sobre todo en el último apartado.
La incorporación aportará a este hotel casa-palacio el reconocimiento de clientes y profesionales, al
tiempo que supondrá una formidable ventanilla de promoción directa.
La guía anual de Relais & Chateaux, en la que se detallan todos los establecimientos hermanos, tiene
una tirada de un millón de ejemplares, que se reparten entre los visitantes que se alojan en cualquiera
de los establecimientos vinculados a esta organización profesional.
En concretol, la media de habitaciones de los hoteles de Relais & Chateaux es de 29, con un promedio
anual de 2.000 clientes.
Más ocupación
A la luz de las estadísticas, el propietario de la Casa de Carmona, Felipe Guardiola Medina, confía en
que el ingreso de su hotel en la asociación se traduzca en un aumento de la ocupación y de la facturación
del 15 por ciento.
"Esta es la guinda, pero queda mucho camino por recorrer. La incorporación nos ha dado mucha ilusión a
todo el equipo, y esa ilusión es el motor para seguir mejorando", sostiene Felipe Guardiola, director y
actual propietario del hotel.
La Casa de Carmona, con 32 habitaciones y una suite, se levanta sobre un antiguo palacio renacentista
con influencia árabe, estructurado sobre cuatro patios. Dispone, además, de un jardín árabe, piscina,
la terraza de la loggia y diversos salones.
Una decena de cuadros al óleo, colecciones de grabados del siglo XVII, un juego de urnas en bronce
policromado del XIX, hermosas telas y muebles nobles decoran las paredes y estancias del hotel.
La incorporación de este emblemático establecimiento carmonense a Relais & Chateaux marca un punto
y aparte en la trayectoria de este negocio. El hotel Casa de Carmona abrió sus puertas en lo que fue
la antigua casa-palacio de los Lasso (siglo XVI) el 23 de marzo de 1991, seis años después de que Marta
Medina -alma mater del proyecto- y Alfonso Seone compraran el viejo inmueble a los Romero de Solís por
17 millones de pesetas.
En las vísperas de la Exposición Universal de 1992, tras una inversión de más de 400 millones de pesetas,
abría sus puertas la Casa de Carmona, un lujoso hotel de cinco estrellas de categoría y una treintena de
habitaciones 'asfixiado' demasiado pronto por las deudas y una deficiente gestión. Un dato es
suficientemente ilustrativo. En apenas tres años, desfilaron más de una decena de directores por este establecimiento.
Según expone Felipe Guardiola, el negocio generaba en el año 1994 una facturación de unos 42 millones de
pesetas, ocho veces menos que el importe de las deudas. El año pasado promedió un factor de ocupación del
43 por ciento, con una facturación de 1,59 millones de euros (265 millones de pesetas).
A mediados de los noventa, Guardiola Medina -licenciado en Ingeniería Civil por el Masachussets Institute
of Tecnology- atendió la llamada de su madre y dejó su vida de bohemio como pintor de acuarelas en EEUU
para asumir la parcela comercial del hotel, frenar los embargos que pesaban sobre la propiedad y reconducir
la deuda. "Yo cogí las cenizas de los fuegos artificiales", recuerda.
Guardiola Medina enterró parte de su juventud en la aventura, pero logró el objetivo. Refinanció la deuda,
eliminó los embargos y ha conseguido mantener en la familia el hotel, tras comprar la opción de compra a su
madre.
Ahora, sin embargo, Marta Medina pleitea de nuevo para recuperar la propiedad del establecimiento que ella
mismo, junto a Alfonso Seone (su ex marido), parió a finales de la década de los ochenta. De momento,
ha ganado el arbitraje, impugnado por su hijo por un presunto defecto de forma.
"He toreado la vaquilla y me ha dado muchas cornadas. ¿Proyectos? Mi objetivo es seguir aprendiendo a
gestionarlo. Mi única ambición es hacerlo bien y me queda mucho por recorrer), comenta.
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