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Un antiguo palacio del siglo XVI convertido en hotel, Casa de
Carmona, conjuga en su rehabilitación elementos antiguos y contémporaneos;
ambientes de otra época sin olvidar los gustos y adelantos técnicos de la
actual.
Marta Medina tiene inquietudes renacentistas en su trabajo,
polivalentes, que la llevan a indagar en el pasado para reconstruir el presente
a la medida de sus gustos.
Amante de las locuras, ha elegido el pueblo sevillano
de Carmona para recuperar las formas perdidas, en un palacio del siglo XVI, que
acondiciona como hotel -Casa Carmona- para descanso de viajeros, que no
turistas, matiza. De momento, esta gigantesca mole de piedara de más de 1.500
metros cuadrados de planta distribuidos en tres niveles, de claro estilo
mudéjar, sólo permite atisbar lo que será en su futuro. El imponente patio
central de dos plantas porticadas -cuyas columnas de mármol estaban ocultas bajo
el estuco- sirve de acceso al interior de circulación misteriosa y volúmenes
desiguales conservados exactamente como en origen y en los que perviven
artesonados originales y patios silenciosos.
¿Por qué un hotel? En la biografía de Marta Medina y su marido,
Alfonso Seoane, no se encontraba la voluntad de ser hoteleros. "Compramos
el palacio porque nos gustó muchísimo", dice Marta. "Antes de decidir
qué uso le daríamos, acondicionamos una décima parte para hacerla habitable y
construir nuestra casa. Después de algún tiempo, enterados de las exenciones
fiscales de la Expo ciertos deseos de cambio en el desarrollo de nuestras
actividades hicieron el resto".
La rehabilitación de este palacio, que ha pertenecido durante
más de quinientos años a los Lasso de la Vega, una de las familias más
importantes de Andalucía, ha permitido a su propietaria trabajar en dos aspectos
fundamentales de su corta pero fructífera trayectoria: la rehabilitación del
patrimonio y el arte. Con unos origenes vinculados al mundo de la moda -creó un
taller propio e inventó la calle de la moda para unos almacenes-, Marta Medina
se ha dedicado después a organizar exposiciones de pintura (entre las que
destacan las de El Greco y Murillo en Madrid; La pintura española de los siglos
XVI y XVII en Tokio; Goya en la colección Thysen Bornemisza en Lugo...), al
tiempo que fundaba y participaba en la creación de numerosos momivientos
asociativos encaminados a proteger el patrimonio histórico-artístico. Ahora,
para rehabilitar el palacio, ha contado con la ayuda de Mario Cornío, José María
Cabeza y Mari Cruz Aguilar. Entre todos han rescatado de las termitas el 95% de
la viguería que estaba en sus manos, aunque se han reproducido exactamente los
artesonados con madera curada y se han mantenido los pavimentos de ladrillo y
las tejas árabes. Por encima de los artesonados de las galerías de los patios
corren ya los tubos de aire acondicionado, antifuegos, etcétera, tan
perfectamente camuflados que se dirían que no existen. Marta se ha dedicado a
inventar cada cuarto con telas, muebles antiguos y obras de arte.
"Las nuevas generaciones", explica, "ya no
tienen posibilidad de conocer su propia tradición. La americanización, de tan
fuerte impacto, y la falta de respeto a la historia del arte hacen que hoy día
la mayoría piensen que los diseños tradicionales son para iglesias o palacios
inalcanzables,donde sólo allí pueden verse azulejos del siglo XVI, tapicerías de
texturas pasadas, proporciones generosas, colores arriesgasdos... Nosotros hemos
pretendido hacer nuestro hotel como si fuera nuestra casa. El ambiente
conseguido busca reflejar estos criterios: por un lado, uno se siente
transportado a otra época; al mismo tiempo se han integrado elementos de
contemporaneidad en la decoración que hacen que no nos sintamos como en casa de
la abuela. Aunque parezca incongruente", añade, "nosotros seguimos la
moda. Creemos que la tradición y los ambientes deben conseguirse partiendo de la
moda, que es lo cambiante, lo vital. El ambiente de la casa hoy es muy
dieciochesco, estamos en la década conmemorativa de Carlos III, y los aires que
le hemos dado recuerdan aquella época de esplendor, que es lo que se lleva.
La próxima moda, que presiento menos barroca y exuberante, nos
obligará a cambiar el aire del hotel, bucando nuevos efectos y
sensaciones".
El próximo mes de marzo, Casa de Carmona será una realidad
integrada en este maravilloso pueblo andaluz, que encerrará habitaciones para 30
viajeros diferentes, que sólo tendrán en común el placer de recuperar las formas
perdidas, un hotel de cinco estrellas.
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