Hace más de una década que Marta Medina decidió convertir un palacio del siglo XVI en hotel de gran
lujo en Carmona, uno de los pueblos más hermosos de Andalucía. Durante tres años lo rehabilitó y
decoró hasta en los menores detalles, con un gusto exquisito inspirado en las country houses británicas.
En 1991 se pudo ver el resultado: uno de los hoteles más hermosos y elegantes de este país, con esa
mezcla de estilos británico-andaluza de las casas nobles del sur. La acogida es calurosa y discreta,
el servicio impecable, y el palacio está a disposición de los clientes sin limitaciones. Gimnasio,
piscina y bar son gratuitos, para que los huéspedes puedan revivir la tradicional y refinada forma de
vida de los antiguos palacios andaluces.
Cada habitación, y el hotel cuenta con más de treinta, es única, y se encuentra decorada con su
propio estilo y detalles, con grabados originales de los siglos XVIII y XIX. En la biblioteca,
ubicada entre el patio principal y la loggia, se puede escoger lectura para llevar a la habitación,
y varios pianos se reparten por las salas. La loggia es el lugar más personal del hotel, situada entre
un patio florido y la alberca, cubierta por una palmera.
Todas las habitaciones son especiales, pero, puestos a escoger, algunos prefieren la número 7 -un dúplex
maravillosamente decorado con grabados del siglo XVIII-, aunque otros optan por la número 6 para dormir
bajo un artesonado ricamente labrado. Desde mediados de los noventa, el hotel está dirigido por Felipe
Guardiola Medina, que mantiene el impulso inicial y ha conseguido incluir el hotel en la prestigiosa
cadena Relais & Chateaux que componen los hoteles más exclusivos del planeta. La restauración es
uno de los capítulos más cuidados en el hotel.
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