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Autoclub Race (15.03.1998)
TEMPLOS DEL ENCANTO

Pasaron a la historia los grandes hoteles de cientos de habitaciones y el lujo palaciego hecho de mármoles, estucos y dorados. Ahora buscamos para nuestro descanso los pequeños establecimientos construidos con amor, gusto y fantasía, que son acordes con la cultura de su entorno, más cálidos y familiares, pero sin renunciar por ello a ninguna comodidad. Proponemos cuatro ejemplos señeros de esta tendencia. Cada uno es una definición completa de lo que llamamos "encanto".

A no muchos kilómetros, ya en plena campiña sevillana, el nombre de Hotel Palacio Casa de Carmona anuncia sin ambages su vocación, ofrecer las prestaciones de un buen hotel, un marco palaciego y el trato al huésped como en una casa de amigos. Desde el exterior parece una mansión nobiliaria más de las que bordean las calles del centro histórico de Carmona. Es en su interior donde exhala el perfume de sus hechizos.

La rehabilitación de este palacio renacentista-mudéjar del siglo XVI se debe a Marta Medina, mujer de exquisito gusto y sólida formación artística. Su primera intención al comprarlo, en 1986, era dedicarlo a residencia familiar. Después, arrastrada por las posibilidades del edificio y animada por el ambiente optimista previo a la Expo, decidió convertirlo en un hotel muy especial. Las obras duraron cuatro años y devolvieron a la casa su aspecto original.

En el patio, por ejemplo, hay cinco tonalidades de ocre para dar profundidad al conjunto y, junto a las columnas genovesas y los arcos florentinos, una profusión de macetas de boj y naranjos perfuman el aire. El pequeño jardín adyacente es la recreación de un jardín mudéjar y la nueva mini-piscina se confunde con un estanque de antaño. Si los exteriores muestran fidelidad al pasado y amor a la obra bien hecha, es en la decoración de salones y dormitorios donde Marta despliega su gusto y fantasía. Cada habitación irradia una atmósfera especial. Todas son diferentes y han sido creadas para sentir que uno se haya en una casa particular. Eso sí, en la de alguien culto y civilizado. Camas con dosel de madera, con cabeceros barrocos, o de latón con tules vaporosos, telas de chintz inglesas, obras de arte y múltiples detalles decorativos. Los salones acentúan la impresión de familiar intimidad.

Uno puede escoger un libro, una revista de arte, servirse una copa o ponerse a tocar el piano como si estuviera en su casa.

 
CASA DE CARMONA · PLAZA DE LASSO, 1 · CARMONA · 41410 SEVILLE · SPAIN