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Fin de semana, suites de lujo.
Se llaman Real, Presidencial o incluso, Imperial. Todo hotel
que se precie dispone de una gran suite para alojar a sus huéspedes de rango. Y
si antaño eran reyes y princesas, ahora son estrellas del cine y del
espectáculo, magnates financieros, jefes de estado y ricos-riquísimos de toda
índole. En ellas se ofrece lo mejor: vistas espectaculares, grandes espacios en
dormitorios y salones, una refinada y lujosa decoración y los equipamientos más
modernos y completos. Muebles antiguos, bronces, alfombras de nudo, artilugios
electrónicos de última generación, baños en los que no faltan albornoces, ni
zapatillas de felpa, ni detalles florales junto a las bañeras-jacuzzi, flores y
frutas renovadas cada día y la botella de champán de rigor son los detalles que
marcan la diferencia.
Ejemplo de lujo andaluz: la Gran Suite de Casa Carmona, decorada con muebles antiguos y vaporosos tules.
Marta Medina , propietaria y creadora de la preciosísima Casa
de Carmona, se reservó el antiguo salón de baile del palacio original para su
asueto particular. En sus prolongadas ausencias se convierte en la Gran Suite
para huespedes escogidos, como Mario Vargas Llosa, Sean Connery, Bob Dylan, B.B
King o Gerardo y Beatriz de Orleans.
El dormitorio es muy femenino todo vestido de tules blancos y vaporosos; el
baño, encantadoramente antiguo; y el salón, con más de 100 metros, absolutamente
suntuoso sin dejar de ser íntimo. Un gran espejo Napoleón III flanqueado por
columnas doradas, retratos de cuerpo entero del siglo XVII de un par de
personajes reales, chimenea, librerías, mesas portuguesas y chinas, sofás y
cómodas inglesas, un piano de cola y, como en todos los espacios comunes de la
casa, libros, revistas y retratos de familia completan su aspecto acogedor.
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