El Hotel Casa de Carmona, una perfecta simbiosis de lo mejor
del pasado y del presente. Rancio abolengo de lo más fresco.
Dicen que para conocer a fondo un país es imprescindible la
"immersión total". Con el hotel Casa de Carmona, en la localidad del
mismo nombre, es posible practicar este tipo de experiencia totalizadora,
aplicada al pasado. Y es que alojarse en este hotel de cinco estrellas, una de
las pocas casas-palacio sevillanas todavía en uso, supone sumergirse de cabeza
en la manera de vivir refinada de los aristócratas españoles de antaño.
Situado en el Palacio de Lasso de la Vega, el edificio ha sido
cuidadosamente restaurado durante cinco años para armonizar las estructuras de
los siglos XV, XVI y XVII con las comodidades modernas. Marta Medina, encargada
de la obra, ha logrado conservar todo el sabor de la época al introducir los
elementos técnicos más modernos de forma casi invisible (por ejemplo, la
instalación de aire acondicionado corre sobre los artesonados), respetar los
espacios tal y como eran, y decorar cada una de las habitaciones con muebles
antiguos, La exquisitez del edificio se complementa con toda una serie de
servicios especiales (doncellas que deshacen el equipaje) que hacen gala de la
hospitalidad española y ayudan a que el huesped se sienta tratado a cuerpo de
rey. Esto sin olvidar una serie de lujos más actuales, como sauna, minigimnasio,
televisión por satélite y compact disc en las habitaciones. Aunque su pequeño
tamaño (30 habitaciones normales y 12 especiales) puede dificultarle albergar
congresos multitudinarios, sus cuatros salones privados u los medios técnicos
que ofrece - secretarias, proyectores, pantallas, grabación del sonido,
ordenadores, faxes, fotocopias
-lo hacen idóneo para organizar reuniones de
trabajo en un marco incomparable.
Otro elemento que añade encanto al hotel Casa de Carmona es
Carmona misma - una de las ciudades más antiguas de occidente, con 5,000 años de
historia a sus espaldas, a tan sólo treinta minutos del centro de Sevilla -, que
reúne, después de la capital, el patrimonio artístico más cuantioso y mejor
conservado de la provincia.
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